“El hombre contemporáneo, en efecto, busca la felicidad en lo más periférico de su psiquismo; en el goce fácil, en los logros materiales y en el afán de prestigio. “Vivimos en un mundo de placeres sin alegría” –ha dicho con desencanto Erich Fromm- y es posiblemente esta falta de una genuina felicidad- la que explica el anhelo compulsivo de goce excitante y de diversión que caracteriza a nuestra época, en un intento tal vez de compensar el vació, la soledad y la amenaza en que vive el hombre moderno. Hoy día resulta evidente que el exceso de tecnología de nuestro mundo conlleva un grave peligro de deshumanización. El utilitarismo, la masificación y la cultura de consumo han ido desvirtuando paulatinamente el sentido de lo individual frente a lo colectivo y han terminado, trágicamente, con el utopismo científico y el mito del progreso. Esto no significa, por supuesto, que el hombre deba renunciar a los logros de la ciencia y la cultura, pero sí equilibrarlos con un paralelo ahondamiento de los valores espirituales para poder asumir, con responsabilidad, los riesgos que implica el conocimiento” (p.34-35) Dalai Lama.A veces me pregunto si hoy en día nadie siente la nostalgia por el ayer, de aquellos tiempos, donde no existía la rapidez de los tiempos modernos, donde no hay tiempo para el suspiro ni para la conmoción, donde el que se da un segundo deleitándose con su entorno para vivir, se queda bajo el tren del progreso.
Mis abuelos puede que no hayan tenido celulares, computadores ni cable televisión o Internet, pero creo que se deleitaban y disfrutaban, simplemente, comiéndose un durazno bajo un árbol pensando en el aire, en los vientos, en los mares y dejando que pasara la tarde, sintiendo una conexión especial con la vida.
Me interesa lo que es la felicidad, pero a nivel profesional nadie se preocupa de su estudio, porque hay cosas mas importantes que investigar como el hecho de ganar mas dinero y conseguir ser exitoso.
En mi opinión lo Dionisiaco se ah apoderado de nuestra cultura.
Clamo por la resurrección del ayer.
Mis abuelos puede que no hayan tenido celulares, computadores ni cable televisión o Internet, pero creo que se deleitaban y disfrutaban, simplemente, comiéndose un durazno bajo un árbol pensando en el aire, en los vientos, en los mares y dejando que pasara la tarde, sintiendo una conexión especial con la vida.
Me interesa lo que es la felicidad, pero a nivel profesional nadie se preocupa de su estudio, porque hay cosas mas importantes que investigar como el hecho de ganar mas dinero y conseguir ser exitoso.
En mi opinión lo Dionisiaco se ah apoderado de nuestra cultura.
Clamo por la resurrección del ayer.



