A Consumir...
Hoy donde uno vaya se encuentra con actividades relacionadas al consumo, nuestra vida gira entorno a él en contemplación a la satisfacción de nuestras necesidades más básicas y sofisticadas.
Es en una tienda de perfumes, en un supermercado o en un espectáculo deportivo, donde nos encontramos, una y otra vez consumiendo. Esto a diferencia de etapas históricas anteriores es una característica fundamental del hombre moderno Post-Industrial, permanentemente en movimiento y con poder adquisitivo, que se abre como la llave del reino –en este caso hacia la participación en el mercado de consumo. Este suedo "Poder" facilita el acceso a la participación en la dinámica funcional en el circuito-contingente del sistema económico neo-liberal.
El mercado aparece como el sistema social establecido, donde se realiza este juego de relaciones, acciones e interacciones. Finalmente este sistema; nuestro sistema, es la carta magna de nuestra reglamentación social, signo de norma, que se Auto-legitima en la promesa de un paraíso de "progreso" perfectista...
Parecería imposible en nuestros días narrar el desarrollo social sin la actividad del consumo, que aparece como el eje entrópico del imaginario neoliberal-occidental. Imaginar nuestra sociedad sin consumo es algo de ¡otro planeta! Sin embargo esto, ha sido una característica que se ha desarrollado en los últimos dos siglos – increscente- para la dinámica social del sujeto cotidiano.
El acceso al consumo es la miel de unción para el sujeto dispuesto a participar en esta dinámica en permanente renovación. El sujeto social se ve enfrentado a procesos, abiertos, permanentes e infinitos de un ciclo autopoietico dictado por la racionalidad individual capitalista. En el área de la reprsentación del sujeto, hablamos -sociológicamente- de un proceso de subjetivación, que aparte de satisfacer necesidades mediatas se abre abre al vivir de la identidad en nuevos mundos, en un mundo, con un horizonte de experiencia que mira día a día la nueva salida del sol.
La cotidianidad del consumo es la versthen de la emergencia, a la adaptación a un mundo enfrentado a un permanentemente cambio (“siempre hay algo nuevo que hacer”). Este sistema es parte de una matriz de renovación hacia los próximos presentes-futuros, que se enfrentan a la complejidad de Nuestras Posibilidades como seres humanos. El hombre de consumo esta en la incertidumbre del camino y de su satisfacción para lograr las estabilidad personal.

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