Fauces del tiempo(Olga de Lucia Vicente)
Con cada hombre y mujer su propio afán, y dentro de cada proyecto su propio tiempo. En cada presente que vivimos, en la sucesión de "ahoras" que experimentamos vemos la posibilidad una nueva magia creadora, que se convierte en la irreflexión del "estar en el mundo" este encantarse con un segundo mas de vida; sin si quiera pensar en aquello.
Si vivimos proyectando continuamente deseos, planes de vida y las posibilidades de experiencias en un futuro que experimentaremos prontamente, se nos escapa el presente, que es el espacio por excelencia donde podemos sentir, experimentar, y construir realmente nuestra vida... ese "ahora" de las cosas es la posibilidad de encantarse con lo nuestro, con lo mas importante en nuestra existencia, que es aquello que nos rodea todos los días, que a veces se hace rutina y se apodera inconscientemente del encanto mágico que significa el estar rodeado de nuestros seres, situaciones, objetos, que por una decisión propia hemos hecho parte de nuestras vidas.
Es sumamente placentero rememorar e imaginar situaciones pasadas (reflexiones de la vida, recuerdos, etc.) o futuros venideros (planes, proyectos, proyecciones, imaginaciones, etc.), Sin embargo nuestra cotidianidad tiene la condición de hacerse parte del "ahora" hacia donde nosotros queramos ir. Nuestra existencia es un valor, que se puede transformar a cada nuevo segundo de vida que experimentamos en el aquí, el resto de las cosas me dejan una impresión de sabor mental, matizado en un juego especulativo y añorativo de lo que fuimos y seremos, pero no de lo que somos.
No hay mejor decisión que partir ahora a expresar su ser en el mundo, simplemente porque si lo hacen ahora no se arrepentirán de nada. Las buenas intenciones son simplemente una mierda si se quedan en nuestra cabeza, en este caso la expresión de nuestro ser en el mundo como yo lo veo es relación directa entre intención y acción, el resto pura mugre debajo de la alfombra. Nuestro presente o "ahora en el mundo", junto con la posibilidad del imposible como la meta, son nuestra bencina existencial, que determina nuestra acción creativa en el mundo. Esta hace andar el motor que multidimensiona las acciones, y las posibilidades de hacer las cosas que “debemos”… pero solo siendo fieles a un deber relacionado con nuestra esencia real como personas, intención creadora y abanderada de nuestro espíritu.
Un hombre fiel con su alma, claro con su "deber" y ejecutor de su obra, es como el cazador de sueños y anhelos de su propio supermercado espiritual. Este detiene el mundo que lo rodea y se recoge en su interior que habla –tenuemente- para los sentidos más básicos, pero que grita muy claramente hacia la trascendencia del "ser" expresada en cada una de las almas interiores que habitan en el mundo (en cada una de las distintas personas que existen). Ese ser, es el “ser” que logra iluminar el sendero que va a construir un camino mejor, es el que une a la mente y el cuerpo, en el fenómeno mas puro de la vida, que es el "milagro de nuestras existencias" que somos finalmente en el mundo, porque lo quieran o no somos una cosa maravillosamente bella.
La vida nos resulta muchas veces una rutina, sin embargo a cada momento ella es un constante acaecer (Siempre algo nuevo por venir). En la vida experimentamos nuevos instantes que atrapamos por esquemas cognitivos que recogen, procesan y clasifican información, percepciones, hechos, imaginaciones, etc. Siempre tenemos la posibilidad de reconstruir visiones del mundo y delimitar la vida que queremos llevar, eso si, intentando ser fieles permanentemente a nuestra esencia como personas en el espíritu… Teniendo muy claro nuestro camino del samurai, que es uno nada más (el resto puros adornos y en definitiva, pura mierda), y lo curioso es que siempre sabemos de la existencia de ese camino, por eso tenemos que aprender a escucharnos cuando se trata de lo vital para nuestro ser.